Inmaculada TapiaMadrid, 10 nov (EFE).- Los monólogos teatrales se agolpan en la cartelera liderados por grandes nombres de la escena como Sergi López, Anabel Alonso, Lolita o Mario Gas. ¿Casualidad, reto o reducción de costes? Intérpretes, directores y productores explican a EFE por qué un actor se lo guisa y se lo come en solitario sobre las tablas.El teatro sufre un efecto dominó con monólogos que arrastran con éxito al espectador además de a pequeñas y medianas salas, también a teatros con gran aforo como La Latina, el Arriaga, el Español o el Infanta Isabel.Sergi López reconoce que lleva 20 años representando 'Non solum' porque le resulta más práctico: "Me organizo conmigo mismo", explica a EFE. "Vivo el privilegio de tener mucho trabajo en cine" y un monólogo es la manera de no desvincularse del teatro, argumenta."No es un espectáculo autobiográfico, pero cuando estás solo, actúas, improvisas y escribes, acabas retratado; el espectáculo acaba hablando de mi yo profundo", desvela.Nuria-Cruz Moreno, de Barco Pirata, productora de obras como 'Una noche sin luna' o '14.4', incide en que se trata de un formato "flexible que le permite al interprete decidir cuándo y dónde actúa y así compaginarlo con otros compromisos".Además facilita contar algo desde una perspectiva muy personal, la gran mayoría de los monólogos están escritos por quien los interpreta, una manera, según Moreno, de "explorar su propio lenguaje".Sergio Peris Mencheta dirige a Juan Diego Botto en 'Una noche sin luna', un texto en el que confluyen varios personajes, todos interpretados por Botto -autor del texto- porque según el director le permitía hacer un viaje más personal y con mayor entidad porque él es el creador.Algo en lo que coincide con el director de 'Sahara', el canario Mario Vega, para quien dejar un solo personaje en escena "le da un valor único" a la historia, en su caso a la historia de las mujeres en el Sahara Occidental.El secreto del éxito Peris Mencheta admite que son obras que se sostienen con rostros conocidos y desde el punto de vista de la puesta en escena y de la producción, un monólogo "es más sencillo y asumible", además de potenciar la autonomía del intérprete, "no tiene que esperar a que suene el teléfono, no tiene que mendigar trabajo".Un monólogo, además, "produce un efecto hipnótico" que favorece el enganche inmediato del público, de ahí su éxito, asegura Nuria-Cruz Moreno, quien señala que la casualidad ha hecho que coincidan tantos monólogos en los teatros, no la falta de inversión de las productoras.Clara Sanchís advierte de que el espectador suele disfrutar al ver a un actor "solo ante el peligro. Hay algo de malabarismo, no se parece a nada, es una lucha contra la mente y valoran mucho ese riesgo".La actriz, ya curtida en monólogos, hace hincapié en que es una manera de ajustar una agenda en una profesión en la que "necesitamos estar pluriempleados" al no trabajar de manera constante. Aunque admite que la soledad es dura, en escena y en el camerino.Miguel Cuerdo, productor de 'La mujer rota' con La Zona, se muestra de acuerdo y añade que los intérpretes afrontan un monólogo "como un reto, una manera de ponerse a prueba".Descarta por completo que los productores busquen monólogos para reducir costes. "Producir esta pieza nos ha costado lo mismo que cualquier otra" porque -argumenta- en el escenario hay una primera figura.Anabel Alonso y 'La mujer rota', Leonardo Sbaraglia con 'Los días perfectos', Mario Gas y 'El pesimismo alegre', José Sacristán con 'El hijo de la cómica' o Clara Sanchís con 'Miércoles que parecen jueves' sufren el vértigo de dar un triple salto mortal sin red cada tarde solos en el escenario.También Matías Umpierrez con 'Eclipse', Lluís Homar con 'Memorias de Adriano', Lolita con 'Poncia' y pronto, de nuevo, Juan Diego Botto con 'Una noche sin luna' recorren la geografía española.Cuerdo sí reconoce que un espectáculo unipersonal simplifica mucho la logística de una gira, así como el gasto de alojamiento y manutención se reducen mucho. Rafael Álvarez, El Brujo, ha hecho del monólogo su manera de estar sobre el escenario desde hace décadas, incluso ahora gira con dos diferentes ('Autografía de un Yogui' y 'El lazarillo de Tormes'), una "manera de reinventarse para subsistir", una manera de sobrevivir también a la necesidad de crear.
- Publicación de la entrada:10/11/2025
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